6 min de lectura
Cómo se preservanlas flores
De la flor recién cortada a la pieza terminada hay semanas de espera y bastantes cosas que pueden salir mal. Esto es lo que ocurre por el camino.

Una flor preservada no es una flor seca metida en plástico. Es una flor a la que se le ha quitado el agua sin que pierda la forma, y eso es la parte difícil: el agua es justo lo que la sostiene.
1. La recogida
Se recoge en el punto justo de apertura, ni en capullo cerrado ni pasada, y a primera hora, cuando la flor está firme y todavía no le ha dado el sol de lleno. Una flor recogida a mediodía en agosto ya viene medio deshidratada y se rompe al manipularla.
No todas las especies valen. Las de pétalo fino y estructura plana, como las margaritas o la flor de almendro, aguantan muy bien. Las muy carnosas y llenas de agua se oscurecen o se apelmazan al secarse.
2. El secado
Aquí es donde se va el tiempo. La flor se deshidrata despacio, en oscuridad y sin calor fuerte, para que no se le vaya el color. Según la especie y la humedad del aire, esto son días o semanas.
- Prensado: para las flores planas, que se van a ver de frente. Es lo que se usa en colgantes finos y en las piezas más pequeñas.
- Secado en desecante: la flor se cubre en un material que absorbe la humedad y mantiene el volumen. Es lo que permite conservar una rosa o una gerbera enteras, en tres dimensiones.
Si a la flor le queda humedad dentro, la resina la sella con ella y la pieza acaba con manchas marrones. No se ve hasta semanas después.
3. La colada
La flor ya seca se coloca en el molde y se cubre de resina epoxi transparente. Se hace por capas: una primera fina de base, la flor encima colocada a mano con pinzas, y el resto de resina por encima. De un tirón la flor flotaría y se quedaría torcida.
El enemigo aquí son las burbujas. Cada una que quede atrapada se ve para siempre, así que se trabaja despacio y se van sacando una por una. También hay que trabajar en una habitación sin polvo: una mota que caiga sobre la resina fresca ya no se quita.
4. El curado
La resina tarda entre 24 y 72 horas en endurecer del todo, y necesita temperatura estable. Si hace frío queda blanda; si hace demasiado calor, cura demasiado rápido y puede amarillear. En invierno esto obliga a esperar más.
5. Lijado, pulido y montaje
La pieza sale del molde con los bordes ásperos. Se lija con lijas cada vez más finas y se pule hasta que vuelve a estar transparente. Es la parte más lenta y la que más se nota en el resultado: una pieza mal pulida se queda mate y parece plástico.
Al final se monta la parte metálica: el latón, la cadena o el cierre de acero. Y ya está: entre la recogida y la pieza terminada suelen pasar varias semanas.
Por qué no hay dos iguales
Porque no hay dos flores iguales. Aunque uses el mismo molde y la misma especie, cada flor se abre distinta, se seca distinta y se coloca en un ángulo que no vuelve a repetirse. Por eso cada pieza se vende una sola vez, y cuando se va, se va.
Cómo cuidarlas
- Guárdalas a la sombra: el sol directo y continuado es lo único que apaga el color con los años.
- Quítatelas antes de la piscina o el mar; el cloro y la sal atacan el metal, no la resina.
- Límpialas con un paño suave y seco. Nada de alcohol ni de limpiadores de joyería.
- No las dejes sueltas en el fondo del bolso: la resina se raya con las llaves.