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Cómo se preservanlas flores

De la flor recién cortada a la pieza terminada hay semanas de espera y bastantes cosas que pueden salir mal. Esto es lo que ocurre por el camino.

Colgante con un capullo de rosa preservado entero dentro de resina

Una flor preservada no es una flor seca metida en plástico. Es una flor a la que se le ha quitado el agua sin que pierda la forma, y eso es la parte difícil: el agua es justo lo que la sostiene.

1. La recogida

Se recoge en el punto justo de apertura, ni en capullo cerrado ni pasada, y a primera hora, cuando la flor está firme y todavía no le ha dado el sol de lleno. Una flor recogida a mediodía en agosto ya viene medio deshidratada y se rompe al manipularla.

No todas las especies valen. Las de pétalo fino y estructura plana, como las margaritas o la flor de almendro, aguantan muy bien. Las muy carnosas y llenas de agua se oscurecen o se apelmazan al secarse.

2. El secado

Aquí es donde se va el tiempo. La flor se deshidrata despacio, en oscuridad y sin calor fuerte, para que no se le vaya el color. Según la especie y la humedad del aire, esto son días o semanas.

  • Prensado: para las flores planas, que se van a ver de frente. Es lo que se usa en colgantes finos y en las piezas más pequeñas.
  • Secado en desecante: la flor se cubre en un material que absorbe la humedad y mantiene el volumen. Es lo que permite conservar una rosa o una gerbera enteras, en tres dimensiones.

Si a la flor le queda humedad dentro, la resina la sella con ella y la pieza acaba con manchas marrones. No se ve hasta semanas después.

3. La colada

La flor ya seca se coloca en el molde y se cubre de resina epoxi transparente. Se hace por capas: una primera fina de base, la flor encima colocada a mano con pinzas, y el resto de resina por encima. De un tirón la flor flotaría y se quedaría torcida.

El enemigo aquí son las burbujas. Cada una que quede atrapada se ve para siempre, así que se trabaja despacio y se van sacando una por una. También hay que trabajar en una habitación sin polvo: una mota que caiga sobre la resina fresca ya no se quita.

4. El curado

La resina tarda entre 24 y 72 horas en endurecer del todo, y necesita temperatura estable. Si hace frío queda blanda; si hace demasiado calor, cura demasiado rápido y puede amarillear. En invierno esto obliga a esperar más.

5. Lijado, pulido y montaje

La pieza sale del molde con los bordes ásperos. Se lija con lijas cada vez más finas y se pule hasta que vuelve a estar transparente. Es la parte más lenta y la que más se nota en el resultado: una pieza mal pulida se queda mate y parece plástico.

Al final se monta la parte metálica: el latón, la cadena o el cierre de acero. Y ya está: entre la recogida y la pieza terminada suelen pasar varias semanas.

Por qué no hay dos iguales

Porque no hay dos flores iguales. Aunque uses el mismo molde y la misma especie, cada flor se abre distinta, se seca distinta y se coloca en un ángulo que no vuelve a repetirse. Por eso cada pieza se vende una sola vez, y cuando se va, se va.

Cómo cuidarlas

  • Guárdalas a la sombra: el sol directo y continuado es lo único que apaga el color con los años.
  • Quítatelas antes de la piscina o el mar; el cloro y la sal atacan el metal, no la resina.
  • Límpialas con un paño suave y seco. Nada de alcohol ni de limpiadores de joyería.
  • No las dejes sueltas en el fondo del bolso: la resina se raya con las llaves.